Hoy se cumplen tres años del asesinato del periodista Humberto Coronel, ultimado a balazos frente a radio Amambay, justo después de terminar su programa. Tres años de dolor, impunidad y silencio oficial.
Las autoridades dijeron haber identificado al supuesto autor material, pero nunca lo detuvieron. Murió más tarde en un accidente en Capitán Bado, sin enfrentar la justicia. Del autor intelectual, nada. Ni una pista. Ni una palabra. Como si la vida de Humberto valiera menos que el miedo a investigar.
Coronel fue un periodista valiente, que se animó a denunciar lo que muchos callaban. Su crimen no fue un hecho aislado: fue un mensaje. Uno que hoy sigue resonando con fuerza entre quienes no olvidan.
A tres años de su muerte, no hay justicia. Y mientras eso no cambie, la herida seguirá abierta. Humberto no murió por casualidad. Lo mataron por decir la verdad. Y eso, en Paraguay, sigue siendo un crimen imperdonable.




