OBRAS. La emisión de bonos debía ser utilizada para obras de infraestructura, según ordenanza.
SUELDOS. Sin embargo, la mayor parte de los bonos fueron destinados a gastos corrientes, bienes y consumo.
El informe final del interventor de la Municipalidad de Asunción, Carlos Pereira, detalla que del análisis integral realizado sobre la ejecución de los recursos provenientes de la emisión del Bono G8 por parte de la Municipalidad de Asunción durante el ejercicio fiscal 2022 y 2023, se desprende que dichos fondos no fueron aplicados conforme al destino específico para que lo que fueron obtenidos, es decir, la inversión en infraestructura pública.
Menciona que, lejos de responder al objetivo planteado en el marco de la colocación del título de deuda, los recursos fueron dirigidos en su mayoría hacia el financiamiento de erogaciones de Gastos Corrientes, tales como el pago de servicios personales, amortización de préstamos adquiridos por déficit temporal de caja, contratación de servicios no personales y adquisición de bienes de consumo e insumos.
Unos G. 36.275.848.960 (treinta y seis mil doscientos setenta y cinco millones ochocientos cuarenta y ocho mil novecientos sesenta), equivalentes al 7,08%, fueron destinados a Inversión Física, correspondientes a otras obras públicas que no se encuentran vinculadas con la emisión de los Bonos G8.
Lo demás fue un descalabro financiero, se alega. Nenecho utilizó los fondos de los bonos para gastos personales, constituyendo un 92% de esos fondos. Salarios, dietas, bonificaciones, gratificaciones y aguinaldos fueron su destino.
En tanto que en servicios básicos, como alquileres, limpieza y mantenimiento, se destinaron un 24% y en alimentos un 4,8%, que serían bienes de consumo.
“Usar dinero público que se destinó y autorizó para la construcción de infraestructura pública, en otros gastos no relacionados y alejados completamente del objetivo y de la autorización expresa recibida, hace responsables de tal infidelidad e ilegalidad a los administradores públicos que la realizaron, consintieron o no impidieron”, remarca el documento, en alusión a los administradores de Nenecho, entre los que se incluyen el jefe de Gabinete, Nelson Mora, y la mayoría colorada de los concejales que aprobaron las rendiciones del ex intendente a lo largo de su gestión
“Concluimos que las situaciones informadas precedentemente exponen a la institución a altos y significativos riesgos, despilfarros que afectan el manejo de los recursos públicos, pérdidas económicas y financieras, ineficiencia en los procesos, incumplimientos normativos, administración deficiente y hechos de corrupción; además de limitar la trazabilidad de la ejecución del gasto”, señala el informe de Pereira.
“En el análisis no se pudo constatar mayormente que los gastos incurridos y financiados con bonos G8 fueron claramente destinados a fines institucionales, situación que además dificulta la implementación de auditorías internas o externas de manera efectiva”, concluye.
243.000 millones de G. fueron utilizados para pagar salarios, bonificaciones y aguinaldos de funcionarios. Un 92%.
36.000 millones de G. se destinaron a obras de infraestructura solo un 7%, a pesar que bonos se emitieron para eso.




